El autobús está aparcado vacío y ella lo mira con nostalgia, incluso llega a emocionarse mientras camina entre los asientos. Después de 19 años recorriendo las calles en distintas líneas, se jubila. Y es la primera mujer que lo hace en nuestra empresa. Una historia de amor por el volante.
Carmen se sacó el carnet de coche con 19 años, algo que sorprendió a su padre. Para esa época era impensable que lo hiciera y además antes que sus hermanas mayores. Empezó a trabajar en Arriva en el año 2003, motivada por su pasión por conducir y los ánimos de una vecina que ya estaba trabajando como conductora.
Todo ha cambiado mucho desde que comenzó, todavía recuerda las dificultades y los nervios de los primeros días, cuando no existían las rutas en el móvil o tuvo que coger por primera vez un autobús articulado por esas calles tan estrechas. A eso se le sumaba estar en un sector que, hasta el momento, era visto como solo “de hombres”.
Destaca con emoción a un compañero que le acompañó las dos primeras semanas, Armelio, que le apoyó y mostró serenidad, le decía: “es que no sé por qué vengo contigo, si yo creo que no me necesitas”. A día de hoy le recuerda como un punto clave en su adaptación al trabajo.
Conducir era un reto, pero le encantaba. Cuando se puso delante del volante de un autobús, supo que estaba hecha para ello. Estos años los ha disfrutado mucho, aunque, nos cuenta, es un trabajo muy duro; tienes que estar siempre alerta; tener buenos reflejos para ser capaz de tomar decisiones de tráfico en cuestión de segundos, cuidando siempre de que no pase nada y que las personas viajen tranquilas.
Ahora comienza “su nueva vida”, como ella dice. “Es momento de disfrutar, el tiempo corre muy deprisa. Este trabajo, como en otros muchos, estás fuera fines de semana, festivos... Ahora mi plan es compartir todos los momentos que pueda con mi familia, que siempre me ha apoyado”, dice con ilusión.
Si pudiera volver a empezar, afirma, sin duda haría lo mismo. Ha sido una etapa, muy bonita, de mucho enriquecimiento y crecimiento personal y no lo cambiaría.
Al despedirse del volante del bus por última vez, Carmen agradece a la dirección y a los compañeros todo lo bueno que se lleva de su experiencia: “Quiero dar las gracias a la dirección de Arriva por cómo me han tratado, y a todos los compañeros, que más que compañeros son amigos y amigas...ha sido un gustazo encontrarme con tanta gente buena en este trabajo”.
Apaga el motor y se baja del autobús donde su marido la está esperando, se cogen de la mano y se marchan caminando hacia esa nueva vida.
Carmen, tu amor por tu trabajo son una inspiración para los que seguimos en Arriva. Gracias por tu implicación y compromiso.
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